Cine y Literatura

Desde épocas remotas, el nombre de Marmolejo aparece citado abundantemente por numerosos autores, no siempre con el motivo de serios asuntos, de probada trascendencia histórica, sino a propósito de tadiciones y costumbres milagreras, como las que narrara, en el siglo XVIII, el ciego de Alcalá la Real Lucas de Moya, en donde se da cuenta de la milagrosa curación de un vecino por parte de la Virgen de la Cabeza:

“Un hombre en el Marmolejo/ en un pozo fue ahogado,/ y por vos resucitado,/ y otro endemoniado viejo/ en el Cañete remediado.”

De igual manera, el nombre de Marmolejo aparece también en antiguos tratados de agricultura como el Semanario de Agricultura y artes de 1803, asociado al ingenio y el buen hacer de sus vecinos en las artes del campo.

Sin embargo, el gran siglo para la literatura de Marmolejo, igual que para otros autores de la provincia de Jaén, fue el siglo XIX.

Destacando Marmolejo, sobre todo, en el ensayo filosófico y en la novela.

En la primera de dichas actividades, es fundamental la figura de José Manuel Ortí y Lara, pensador profundo e inteligente, pero excesivamente obcecado por una ideología cerradamente integrista, que puso al servicio de una oposición sin concesiones a los movimientos republicanos y liberales, que, por estas fechas, llevaban a cabo reivindicaciones sociales e ideológicas que no podía admitir, hasta el punto de ser depuesto de su cátedra universitaria en Madrid por negarse a jurar la Constitución de 1.869. Más tarde sería repuesto en la misma por presiones de los medios políticos y académicos afines a sus ideas.

En el campo novelesco, Marmolejo y su Balneario son el telón de fondo en el que se desarrolla una de las novelas más populares del siglo XIX: “La Hermana San Sulpicio”, del escritor asturiano Armando Palacios Valdés.

Obra edulcorada y ausente de lo que entonces se llamaba “la cuestión social”, pero que describe con ternura su emocionada contemplación de un Marmolejo un tanto idealizado:

“En suave declive, por una carretera trazada al intento, bajamos al manantial que sale en el centro mismo del río Guadalquivir, el cual viene ciñendo la falda de la sierra.”

Estrellita Castro En este lugar paradisíaco se desarrollará la trama de la novela:

La incontenible pasión del médico gallego Ceferino Sanjurjo, agüista de Marmolejo, por la joven monjita San Sulpicio, Gloria, que en compañía de otras monjas, acompaña a su superiora, del convento sevillano Corazón de María, a tomar las aguas en el Balnerio de Marmolejo, la hermana San Sulpicio, muy  hermosa, aficionada a la música y al cante, corresponderá a las intenciones de nuestro doctor  ya que no siente vocación religiosa sino que ha sido ingresada en el convento a la fuerza por su familia.

La trama originará escenas de gran ternura entre el doctor y la joven monja, vigilados de cerca por los marmolejeños, que son, a juicio del autor:

Una raza fina, culta, civilizada, que ha dejado por los lugares donde hizo su asiento hábitos graciosos y espirituales.”

Armando Palacio Valdés estaba muy orgulloso de esta obra, no en vano decia: “Si paso a la posteridad será agarradito a los hábitos de la hermana San Sulpicio.”

Fotogramas Pelicula Hermana San Sulpicio

La historia de la creación de la novela es como sigue:

En el año 1884 viene Don Armando a Marmolejo por primera vez, por entonces ya gozaba de prestigio literario. Había publicado varias novelas, entre ellas Marta y María, una de sus más celebradas.

Un día, cuando estaba durmiendo la siesta en la habitación de la fonda, le pasaron recado de que el canónigo don Eloy García Valero, presidente del Ateneo de Sevilla, quería saludarle. Don Armando acudió al gabinete de visitas y el canónigo se le presentó diciéndole que era un admirador de la novela Marta y María y le felicitaba por tan hermosa obra. Ambos se hicieron muy amigos, paseaban, departían acerca de temas de arte y jugaban al billar.

El canónigo invitó al novelista a visitar Sevilla, prometiéndole enseñarle toda la típica ciudad, donde podría hallar pródiga cantera para sus futuros libros. Palacio Valdés aceptó la invitación y pasó una temporada en Sevilla, olisqueando su ambiente y tradiciones. El canónigo le presentó a una familia a cuyo patio acudía un vivero de personajes, que luego desfilaron por los capítulos de la novela. Esa familia figura en La Hermana San Sulpicio con el apellido supuesto de las de Anguita.

La Hermana San Sulpicio Carteles de Cine

De Sevilla y de aquella amistad con don Eloy salió la famosa novela, que Palacio Valdés escribió durante el verano en su casa aldeana de la villa asturiana de Entralgo. La escribió en grandes pliegos de papel comercial, con papel de calcar debajo de cada hoja, para hacerse con dos manuscritos por si se le extraviaba alguno.

La Hermana San Sulpicio se publicó el año 1889, editada en dos volúmenes, por la imprenta de don Manuel Ginés Hernández, establecida en la calle de la Libertad en Madrid, y se hizo una tirada de 2.000 ejemplares, que tardaron siete años en venderse. ¡Quién iba a presumir entonces los cientos de miles que habían de venderse después!… Ha sido traducida al francés, inglés, aleman, holandés, sueco, ruso, portugués e italiano.

Pero pronto la Hermana San Sulpicio, y con ella nuestro Balneario y Marmolejo, iban a traspasar los límites de la nóvela; en 1924 se estrenó en el Teatro Alcazar de Madrid la adaptación teatral del libro protagonizada por la actriz Margarita Robles.

La hermana San Sulpicio Carmen SevillaY en el año 1927, tras conseguir el permiso del reticente Palacio Valdés, el director de cine Florián Rey llevaba la historia de nuestra novela a la gran pantalla, en la que iba a ser la primera película de Imperio Argentina, en el papel de la monjita San Sulpicio.

De esta película, que fue la número 28 que se rodó en España, actualmente solo se conservan tres minutos.

Fue una auténtica superproducción para la época, Josep Renau, que lograría fama internacional años más tarde en la Guerra Civil como cartelista en el bando republicano, fue el autor de los carteles de la película.

El enorme éxito de la cinta llevaría al director a rodar una nueva versión en 1934.

La tercera versión de la película se estrenó en 1954, protagonizada en esta ocasión por Carmen Sevilla.

En fechas próximas a nosotros, la novela del Siglo XX vuelve a tomar a Marmolejo como itinerario de alguno de sus protagonistas: es el caso de “En busca del Unicornio”, de Juan Eslava Galán, en donde el protagonista, Juan de Olid, en su búsqueda del elemento mítico, es acompañado por el alcaide iliturgitano, Pedro de Escavias, hasta la población de Marmolejo:

“Y aunque Pedro de Escavias porfiaba que entráramos en su ciudad por festejarnos y agasajarnos, yo me excusé de hacerlo porque iba todavía el sol alto y podíamos atrochar camino si seguíamos luego, y el buen Pedro de Escavias nos acompañó gran trecho, hasta donde arranca el camino de Marmolejo, y por el camino nos fue cantando muy discretamente algunos versos que él mismo había compuesto…”

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