El origen del Balneario

Determinar desde cuando eran conocidos los manantiales que dieron lugar al Balneario de Marmolejo, es una tarea harto complicada.

Su ubicación, en punto óptimo para cruzar el rio Guadalquivir para ir a la Sierra de Andujar y lo que hoy conocemos como la Comarca de los Pedroches, su cercanía al puente construido en el siglo XVI, su ubicación junto a un descansadero que es cruce de tres Vías Pecuarias, hace difícil que, surgiendo además de forma espontanea, pasasen inadvertidas para los antiguos.

En una noticia publicada en prensa en el año 1849, se dice, en relación a las obras que se estaban realizando en los manantiales: se presentan atanores en cañeria que indican haber existido de tiempo de los romanos una obra de conducción de aguas […]

Unos años después, en 1866, el nuevo médico director del Balneario, Luis Gongora y Joanico, volvería a recoger la tesis del aprovechamiento en época romana de los manantiales del Balneario de Marmolejo.

En su obra: Guía del enfermo en las Aguas Minero Medicinales de Marmolejo,  dice:

[…] la existencia de las aguas minerales que debieron ser conocidas en tiempo de aquellos antiguos dominadores, a juzgar por restos de obras hallados en la inmediación de los manantiales, y por una inscripción sobre piedra encontrada hace algunos años […]

¿Conocían y aprovecharon los antiguos romanos las fuentes del entorno de Marmolejo?

Sí, y el mejor ejemplo de ello es la villa romana junto al antiguo vertedero municipal, hoy ya clausurado, situada próxima al Balneario de Marmolejo, donde restos de construcciones descubiertas al construirse la carretera demuestran la captación de aguas de la fuente del Ecijano y su distribución por complejos sistemas de tuberías aisladas hasta balsas de almacenamiento y termas de la villa.

¿Se conocían y aprovecharon durante época romana las fuentes que dieron origen al Balneario de Marmolejo?

Hay evidencias de ello, y resulta razonable pensar que sí, pero, hasta la fecha, no hay pruebas que nos permitan afirmar tal cosa.

Como decimos, muy probablemente, las propiedades terapéuticas de estos manantiales debían ser conocidos desde antiguo, pero la primera referencia escrita que tenemos de estas aguas es del año 1701 en la obra de  Juan Bautista Monraneda y Molina: Paradoja sobre la curación local del carbunclo maligno, con un apéndice que trata de las aguas acídulas de Marmolejo, en el reino de Jaén.

En ella, el apéndice que protagonizan las Aguas de Marmolejo, está dedicado a demostrar que estas aguas no fueron en absoluto las causantes de la enfermedad que sufrió Antonio Brizuela y Salamanca, obispo de Jaén desde 1693 a a 1708 que las tomaba por indicación suya, tras esto, analiza las propiedades curativas de estas aguas y aporta 6 casos de pacientes que sanaron tras tomar estas aguas.

En ella nos dice:

Es esta la primera referencia documental […] fuera a tomar las aguas vitrioladas de la Aldea del Marmolejo […] de la venida a Marmolejo de personas de fuera para tomar las aguas de los manantiales que darían forma a su Balneario, los que siglos después serían llamados agüanosos, que ya acudían a Marmolejo a finales del siglo XVII (recordad que Antonio Brizuela y Salamanca  fue obispo de Jaén desde 1693 a a 1708)

Sin duda el obispo de Jaén Antonio Brizuela y Salamanca no sería el primero de ellos, pero por casualidades del destino, es el primero del que tenemos noticia

En una obra muy posterior: Censo general de las aguas minerales de España de Mariano Carretero y Muriel publicada en 1876.

El autor indica que los manantiales del Balnerio de Marmolejo se empezar a explotar a partir de 1760, pero, como acabamos de ver, tal cosa no es correcta puesto que tenemos evidencias que acreditan su uso, al menos, desde finales del siglo XVII.

La primera descripción que conocemos de los manantiales del Balneario corresponde a la realizada por Juan de Dios Ayuda en su obra de 1794: Examen de las aguas medicinales de mas nombre que hay en las Andalucias

En ella nos refiere lo siguiente:

Tras su lectura podemos obtenemos datos interesantes, las Fuentes en aquel entonces no tenían ni siquiera un caño para conducir el agua, sino que surgen del lecho formando regueros que llenan las pozas y de estas se bebe el agua, nos atestigua que ya se habían realizado obras para intentar proteger estos manantiales de las crecidas del río (¿serán estas las obras que, como hemos visto, mencionaban en 1866, tendrán origen romano o serían más recientes?)

De la lectura de esta obra obtenemos más información:

El autor echa en falta en estas tempranas fechas una alojamiento de calidad al servicio de […] tantos como concurren atraidos de la virtud de su fuente […] 

Igualmente, nos deja otro detalle que sumar a la historia del Balneario, cuando nos describe el camino a las Fuentes:

Nos está hablando del que conocemos como pilar del Balneario, diciéndonos últimamente construida en una obra publicada en 1794 lo que nos permite datarlo razonablemente.

Si queremos saber más sobre el estado de los manantiales en los primeros años de su explotación, tenemos a nuestro alcance dos testimonios de primera mano y de gran valor:

El primer médico director que tuvo el Balneario de Marmolejo fue Vicente Orti y Criado en el año 1817 quien, en el año 1841, publicó la obra: Ecsamen Filosofico: sobre la naturaleza y aplicaciones therapeutica de las Aguas Minerales del Marmolejo.

En ella nos dice lo siguiente sobre el estado del Balneario en esos primeros años:

En el libro Manual de las aguas minerales de España y prinicipales del extranjero de Francisco Álvarez Alcalá, publicado en 1850.

El autor da una descripción muy similar del estado de los manantiales del Balneario:

En el año 1853 se publica la gran obra Tratado completo de las fuentes minerales de España por Pedro María Rubio

De esta obra, y su corta mención a las Aguas de Marmolejo, podemos obtener una información muy valiosa, pues encontramos referencia a 3 manantiales en concreto, aunque nos indica que mayormente solo se toma agua de uno de ellos, el llamado Fuente Agria.

Más allá de la información que nos da el autor sobre los manantiales, debemos observar la crítica que hace del estado de la Fuente y las condiciones en las que los agüistas toman el agua, así como, de forma activa propone una serie de mejoras que en gran medida coincidiran con lo realizado en años posteriores y que darían forma definitiva al Balneario de Marmolejo.

Unos años después, en 1866, el nuevo médico director del Balneario, Luis Gongora y Joanico, publicaría la obra ya mencionada: Guía del enfermo en las Aguas Minero Medicinales de Marmolejo.

En esta obra el autor entra en más detalles al describirnos los manantiales que su antecesor:

Como vemos ya nos habla de tres manantiales principales : Fuente Agria, fuente del Padre y Charquillon.

Muchos años despues, en 1894, el periodista del ABC Luis Royo Villanova, en un reportaje publicado en Blanco y Negro, recoge una historia acerca del descubrimiento de los manantiales del Balneario.

[…]Cuéntase que un fraile, allá por siglo pasado o hace un par de siglos bebió el agua de la pobre fuentecilla, baño en ella después sus miembros ulcerados, y al poco tiempo recobró la fuerza de su estomago deshecho y el vigor de todo su cuerpo, próximo a dar en la sepultura […]

Este periodista nos refiere aquí una historia, de común conocimiento en Marmolejo, sobre el descubrimiento de los manantiales protagonizada por un fraile ¿debemos darle credibilidad? difícil respuesta, aunque no debemos pasar por alto que uno de los tres manantiales referidos por Luis Gongora y Joanico, en 1866, lleva por nombre Fuente del Padre ¿encaja con el nombre de esta Fuente la historia de aquel fraile, será esta Fuente el origen del Balneario? desgraciadamente no tenemos respuestas certeras, solo podemos exponer lo que las fuentes, y no las de aguas minerales, dicen al respecto.

También en 1866 se publica la obra Elementos de hidrología médica escrito por Enrique Doz Gómez y Arturo Builla Alegre,

podemos encontrar sobre el Balneario de Marmolejo:

De nuevo aparecen mencionados los manantiales llamados: Fuente Agria, Fuente del Padre  y Charquillon, aunque en este ocasión nos encontramos con nueva información pues nos indica que solo está en explotación la Fuente Agria e, igualmente, se hace referencia a unas obras que se están ejecutando, clara mención a las que está llevando a cabo Leon y Llerena.

En 1877 se publica en Valencia el librito Aguas Minerales de Marmolejo : bicarbonatadas sódicas, ferruginosas por Joaquín Fernández Flores, Médico-Director del Balneario estos años.

En este librete encontramos nueva información sobre los manantiales:

Como vemos, ya se ha construido «el muro» que debía guardar los manantiales de las crecidas del río, nos habla también del Hotel Los Leones, inaugurado solo 2 años antes.
Y también sobre las llamadas Casas de Huéspedes, indicando incluso sus tarifas.
Y nos indica que se ha remodelado la carretera que une los manantiales con el casco urbano.
 

En la obra Análisis Química cualitativa y cuantitativa de las Aguas Minero-Medicinales de Marmolejo publicada en 1884,

se nos dice lo siguiente:

El autor, el doctor Gabriel de la Puerta, nos proporciona una valiosísima información: nos habla de la realización de unas obras y de la finalización de parte de ellas como la cúpula (sobre el muro construido para proteger los manantiales de las crecidas del río) y la galería de acceso a  la fuente principal  , la galería y la Casa de Administración.

No debemos pasar por alto cuando dice: […] en el sitio donde se está construyendo el gran establecimiento […] nos está hablando del Gran Hotel de la Paz, establecimiento hotelero frustrado al que pertenece la mole de cascotes enfrente del Puente de las Gradillas.

Aún quedan unos años para la construcción del tranvía, para que las Aguas del Balneario de Marmolejo ganen premios en las Exposiciones Universales, para la construcción del Gran Hotel y para que nos visiten miembros de la Familia Real, pero el Balneario de Marmolejo ya es una realidad y con él, toda la dinámica que llevará a la Villa de Marmolejo a su época de mayor desarrollo y prosperidad.

La información de Juan Bautista Monraneda y Molina está sacada del escrito del mismo nombre del doctor en medicina Fermin Palma del Elucidario Nº4 (septiembre 2007) págs 73 a 78

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