El Balneario y las crecidas del Guadalquivir

Los tres manantiales que forman el Balneario de Marmolejo nacen en pleno cauce del río Guadalquivir, ya en el siglo XVIII, cuando la explotación de las aguas daba sus titubeantes primeros pasos, la primera medida que se tomó fue la construcción de un pequeño muro de mamposteria para proteger las fuentes del caprichoso caudal del río.

En 1883, dentro de las ambiciosas reformas que León y Llerena iba a llevar a cabo, se construye un auténtico dique para proteger las fuentes, este nuevo muro de piedra, de más de tres metros de altura, deja las fuentes subterráneas porque lo que se construye una estructura elevada sobre la que se alzará la galería de acceso y dos escalinatas para permitir el descenso a los manantiales en el mismo lecho del río.

De esta forma se intentaba mantener  las fuentes a salvo de las crecidas del río, pero sin embargo, por la naturaleza del terreno, tanto la galería de acceso como los demás edificios y jardines del Balneario se iban a construir en plena zona inundable del cauce del río.

El caudal del Guadalquivir a su paso por Marmolejo suele ser escaso, todavía no es el gran río que conocen Córdoba y mucho más Sevilla, incluso en los años de sequía, los meses de verano es posible cruzarlo andando. A su paso por Marmolejo el caudal medio suele ser de 200 metros cúbicos por segundo, condicionado por la construcción en los años 60 de la Presa de Valhondillo y el Embalse de Marmolejo.

Sin embargo, en los años muy lluviosos, el caudal puede llegar a superar los 1.500 metros cúbicos, y el Balneario, situado en pleno cauce del río queda completamente sumergido por las aguas.

Los marmolejeños, conscientes de la amenaza que las crecidas del Guadalquivir suponen para el Balnerio, han intentado por todos los medios encontrar una solución, pero como vimos en la primavera de 2010, ni siquiera las reformas que se vienen llevando a cabo desde el año 2000 han conseguido solucionar este problema.

A continuación podéis ver algunas fotografías de las inundaciones que ha sufrido el Balneario en todos estos años, las  más antiguas corresponden a la primavera del año 1906, y las más recientes al año 2010.


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