Historia Antigua

Marmolejo, es uno de los términos municipales que cuentan con mayor número de asentamientos arqueológicos catalogados de la provincia de Jaén, cerca de 200.

Las terrazas del Guadalquivir y de su afluente el arroyo Salado acogen la primera ocupación humana que conocemos en Marmolejo. Se trata de amplias dispersiones de útiles líticos cuya tecnología se remonta al Paleolítico, como los sitios Norte del Balneario, Arroyo del Agua, La Ribera o Arroyo de la Grailla. La conquista y colonización de las tierras fértiles de la vega se produce desde la Edad del Cobre, hacia el III milenio antes de nuestra Era  con un poblamiento basado en núcleos de pequeños tamaño como la casilla de Maroto o Santa Cecilia o núcleos de mayor tamaño posiblemente fortificados como La Aragonesa y Las Torrecillas, en todos los casos en puntos estratégicos de control defensivo y de fácil acceso a los campos. Aún así, el espacio controlado no avanza más allá de una estrecha franja junto a los principales cauces, e incluso a lo largo de la Edad del Bronce parece producirse un retroceso del poblamiento quedando este relegado al pie de monte de Sierra Morena, donde sitios como Este de Cuesta Polo indican una especialización en los trabajos de deforestación y caza por la abundancia de puntas de flecha y hachas de piedra, en las vías de salida del mineral de la sierra.

Hacia finales del II milenio antes de nuestra Era durante el período denominado Bronce Final, se documentan sitios como El Cerro de San Cristóbal, o Codo del Río II, pero la zona en sí esta bastante despoblada contrastando con la situación que se va a producir en el momento siguiente.

En el siglo VII antes de nuestra era desde algunos importantes centros urbanos de la periferia de Tartessos como Torreparedones se produce un proceso de colonización de tierras fértiles que avanza desde la zona central de la provincia de Córdoba hacia el Alto Guadalquivir. Este proceso de conquista de tierras se desarrolla en sucesivas oleadas de colonos que ocupan densamente las tierras con un modelo de poblamiento unifamiliar que genera asentamientos minúsculos como el tipo Las Calañas, que fue objeto de excavación arqueológica de urgencia en diciembre de 1988.

Esta colonización se extiende por la provincia de Jaén con un frente que va desde el sur de Porcuna hasta Sierra Morena, apoyándose en centros fortificados como Obulco o La Aragonesa. Hacía finales del siglo VII antes de nuestra Era, Marmolejo está profusamente ocupado hasta la desembocadura del arroyo Salado, donde detectamos el límite de este tipo de colonización al oponérsele una línea de torres fortificadas que marcan el territorio del mundo de los oppida de la Campiña, constituyéndose así una auténtica frontera entre el mundo tartésico del Bajo-medio Guadalquivir y el mundo ibérico del Alto Guadalquivir.

En el marco de la injerencia de Cartago en la península que lleva a la II Guerra Púnica y a la conquista romana a comienzos del siglo II antes de nuestra Era se reocupan centros fortificados como La Aragonesa y Las Torrecillas, constituyendo núcleos de población en nudos de comunicaciones desde las minas de Sierra Morena hacia la Campiña a través de la Vía Augusta que discurre por el término.

La vinculación de Marmolejo al agua, tanto desde el punto de vista del regadío como de las aguas minerales se pone de  manifiesto en la presencia en la mayoría de los sitios de romanización mencionados de cisternas de almacenamiento de aguas construidas con mortero hidráulico de cal y arena (opus signinum) en puntos elevados.

Por otro lado, muchas fuentes y manantiales ricos en minerales ya eran conocidos por los romanos, y algunos siguen en explotación. Quizá uno de los mejores ejemplos sea la villa romana junto al antiguo vertedero municipal, hoy ya clausurado, situada próxima al Balneario de Marmolejo, donde restos de construcciones descubiertas al construirse la carretera demuestran la captación de aguas de la fuente del Ecijano y su distribución por complejos sistemas de tuberías aisladas hasta balsas de almacenamiento y termas de la villa. Otro magnífico ejemplo si sitúa en la finca de Villalvilla, donde existe una gran dispersión de materiales de construcción y vajilla romana junto al Guadalquivir.

El Yacimiento de ‘Las Calañas’:

La excavación del asentamiento de Las Calañas vino a caracterizar un tipo de asentamiento desconocido en el Alto Guadalquivir. Se trata de algunas edificaciones agrupadas en una superficie de apenas 2’25 hectáreas.

Las construcciones se especializaban en almacenes, zonas industriales, residenciales y domésticas delimitadas por una cerca muraria.

La planta cuadrada y la aparición de la vajilla a torno contrastan con una tecnología de útiles de piedra en una época plenamente metalúrgica. La especialización de Las Calañas en la producción de cerámica gris a torno indica que el intercambio de productos fue una parte importante de su economía además de la producción agrícola.

El breve período de ocupación del sitio entre mediados del siglo VII antes de Cristo y primer cuarto del Siglo VI antes de Cristo, confirma la perentoriedad de esta colonización de una tierra de frontera.

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